Cada vez más parejas se casan en la propia finca: en el jardín, en un patio con fuente, en un embarcadero sobre el lago. Sin iglesia y sin coche entre medias; los invitados se sientan, vosotros entráis y a la media hora ya hay una copa en cada mano. Una ceremonia civil al aire libre no se graba como una misa. No hay bancos ni altar que digan dónde ponerse, hay viento que se lleva la voz y hay un sol que a las siete de la tarde da de frente. Por eso vamos dos, con dos cámaras y sonido propio: los votos se oyen como los dijisteis, aunque sople el levante, y nadie tiene que repetir nada.
En un jardín no hay paredes que devuelvan la voz. Le ponemos micrófono al oficiante y a vosotros, y grabamos el sonido aparte de las cámaras para montarlo limpio después. Las lecturas de los amigos, los votos que os escribisteis y el «sí» van enteros a la película. Y si en la costa de Cádiz sopla el levante, se oye el viento en el ambiente y las palabras en la pista buena.
Las ceremonias en la finca suelen ser a las seis o a las siete. En junio y julio el sol se pone pasadas las nueve y media, así que a esa hora todavía pega; en octubre se pone antes de las ocho y a las siete ya es luz de atardecer. Antes de la boda miramos con vosotros y con la finca hacia dónde mira el arco: si la pareja mira al oeste, los invitados saldrán entrecerrando los ojos en todos los planos. Un giro de noventa grados lo arregla.
En una boda civil no hay guion fijo: entra quien queráis, lee quien queráis y los anillos los trae quien queráis. Nosotros no paramos la ceremonia ni pedimos repetir el beso. Dos cámaras, una a cada lado, y lo que pasa, pasa una vez. En la entrega va la ceremonia completa, de la primera palabra al aplauso, aparte del resumen.
Un caserío del siglo XVI entre Sevilla y Huelva, con capilla propia y un molino hecho museo, que solo celebra una boda al día. Aquí hemos grabado las dos cosas: una ceremonia civil en la finca y una religiosa en su capilla. La cena, bajo los árboles del jardín.
La guía de fincas de AndalucíaA pocos kilómetros de la aldea de El Rocío, al borde de Doñana. La ceremonia se celebra en un embarcadero sobre el lago que forma el arroyo Caño Marín, dentro de un jardín botánico, y la finca tiene alojamiento para los invitados. Hemos grabado cuatro bodas allí: el agua detrás del arco cambia la luz de todos los planos.
La guía de fincas de AndalucíaUna bodega familiar del Condado, con museo y un trenecito que recorre las viñas, que celebra las bodas civiles en sus jardines. Para una pareja de fuera es la manera más corta de explicar dónde están: el vino de la cena se hace a unos metros del arco.
La guía de fincas de AndalucíaUn monasterio de finales del siglo XV con alojamiento dentro, capilla propia y sitio para una ceremonia civil en el propio recinto. Es la finca donde más bodas hemos grabado, más de quince, y la conocemos patio por patio.
Vídeo de boda en el Convento de la LuzLa Hacienda Al-Baraka, en Dos Hermanas, admite la ceremonia civil en su jardín; Villa Luisa, en el Porvenir, la hace en el jardín o en el patio de las columnas; la Hacienda Molinillos, en Carmona, civil o religiosa en el jardín; y en la Hacienda San Miguel de Montelirio la boda que grabamos celebró la ceremonia en la propia finca. Todas, a menos de media hora del aeropuerto.
Las fincas de boda de SevillaEn la Costa del Sol muchas bodas son de parejas de fuera, con invitados de varios países y tres días de celebración. La que grabamos en el Hotel Don Carlos hizo la ceremonia en el propio hotel, con los jardines tropicales mirando al mar y habitaciones para todos.
Videógrafo de bodas en MálagaBodas reales
En una ceremonia al aire libre no hay pasillo central ni bancos que ordenen a los equipos: fotógrafo y videógrafos se cruzan delante de vosotros si no se conocen. Christian, de Cupido debe morir, hace las fotos de muchas de nuestras bodas, y con él no hace falta hablar: miramos de la misma forma y cada uno sabe dónde va a estar el otro.
Gearmedia y Cupido debe morirSi no vivís en España, el expediente del matrimonio civil aquí es lento y pide papeles de vuestro país. Por eso casi todas las parejas de fuera firman en casa, antes o después del viaje, y celebran en Andalucía una ceremonia simbólica con el oficiante que eligen, en su idioma y con sus palabras. Para la película no cambia nada: hay entrada, lecturas, votos, anillos y beso. Vuestro consulado os dirá qué toca en vuestro caso.
Sí, y son las que más cuidado piden: sin paredes el sonido se va y sin techo la luz manda. Vamos dos videógrafos con dos cámaras y micrófonos propios, y la ceremonia va entera a la entrega.
Sí. El oficiante y vosotros lleváis micrófono, y el sonido se graba aparte de las cámaras; el viento queda en el ambiente y las palabras, limpias. Lo hemos hecho con el levante de Cádiz soplando.
Se puede, pero el expediente civil para no residentes es lento y depende de los papeles de vuestro país. La mayoría de las parejas de fuera firma en casa y celebra aquí la ceremonia simbólica; preguntad en vuestro consulado qué toca en vuestro caso.
Nosotros grabamos. Las fotos las hace Christian, de Cupido debe morir, con quien trabajamos muchas bodas: una sola mirada para la foto y el vídeo, y nadie se cruza delante de vosotros.
Depende del mes. En junio y julio, cuanto más tarde mejor, y a la sombra: el sol se pone pasadas las nueve y media. En septiembre y octubre, a las siete tenéis la mejor luz del año. Y siempre con el arco de espaldas al sol poniente.
Entre veinte y cuarenta minutos, según las lecturas y los votos. Os entregamos la ceremonia completa, de la entrada al aplauso, como pieza aparte de la película; los discursos y las lecturas, sin cortar.
En la Hacienda de Xenís, una civil y una religiosa; en El Ranchito, en el embarcadero del lago; en la Hacienda San Miguel de Montelirio y en el Hotel Don Carlos de Marbella. Bodegas Andrade y el Convento de la Luz también las celebran en la finca.